Moquillo Canino
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Los cachorros jóvenes no vacunados son los más susceptibles a el moquillo canino. La inmunosupresión inducida por el virus puede causarles una infección bacteriana secundaria del tracto gastrointestinal, lo que provoca vómitos y diarrea.

Otros signos incluyen temblores, inclinación de la cabeza, movimientos circulares, babeo, agitación y ataques de masticación. Los síntomas en el sistema nervioso pueden confundirse con el vírus de la rabia y pueden incluir espasmos, convulsiones y parálisis.

Síntomas

El moquillo canino es una enfermedad infecciosa grave causada por el virus del moquillo canino (CDV). El virus puede infectar a perros, mapaches, zorrillos, zorros y algunos felinos grandes, incluidos leones y tigres. El CDV es altamente contagioso y se propaga fácilmente a través del contacto directo o la transmisión aérea (por ejemplo a través de la tos, besos, etc) de perros o animales salvajes infectados, así como a través de tazones de agua contaminados, juguetes y ropa de cama con los que los perros entran en contacto. 

Los cachorros y los perros no vacunados son particularmente susceptibles a esta enfermedad, debido a que el virus infecta los sistemas respiratorio, gastrointestinal y nervioso central. Los síntomas son similares a los de muchas otras enfermedades y por eso se recomienda hacer una serie de estudios conjuntos para tener un diagnóstico más eficaz.

La infección comienza cuando los macrófagos ingieren el CDV inhalado. El virus ingresa a los tejidos linfoides y comienza a replicarse o reproducirse. Las células infectadas luego liberan viremia que se ve en la sangre. En pocos días, el virus infecta todo el tejido linfoide; para los días 6 a 9, el virus también infecta los tejidos gastrointestinales y urogenitales. El virus también invade la superficie del epitelio del cerebro y el sistema nervioso central, causando enfermedades neurológicas.

Entre los síntomas del moquillo canino se encuentran: fiebre, diarrea, vómitos y secreción espesa mucopurulenta de los ojos y la nariz. Algunos perros afectados desarrollan convulsiones, temblores y/o espasmos. Otros mueren a causa de una infección grave del sistema nervioso central. La duración de la enfermedad varía de 10 días a varias semanas con una alta tasa de mortalidad.

El diagnóstico del moquillo canino se basa en la historia clínica, signos y resultados de laboratorio. Las pruebas bioquímicas de la sangre muestran una disminución en la cantidad de glóbulos blancos, una afección llamada linfopenia. Esta es la primera fase de la enfermedad, que suele durar de 3 a 6 días. La segunda fase virémica dura varios días más.

Dado que no existe un medicamento que pueda matar el virus, el tratamiento consiste en atención de apoyo. Esto incluye apoyo nutricional, terapia de fluidos para prevenir la deshidratación y medicamentos para controlar los vómitos y la diarrea. El veterinario puede recomendar el aislamiento del perro enfermo para prevenir la infección de otras mascotas domésticas. Dado que los signos del moquillo pueden parecerse a los de otras condiciones, es importante que su veterinario realice una serie completa de pruebas para confirmar el diagnóstico y determinar la cepa del moquillo.

Diagnóstico

Debido a que los signos del moquillo canino son tan variados, es importante que un veterinario examine a cualquier perro que muestre estos síntomas. La clínica veterinaria debe realizar una serie de pruebas para determinar la causa subyacente del problema, incluidos análisis de sangre (panel de química, CBC), pruebas fecales para parásitos caninos y quizás radiografías de tórax. Además, deben realizar una prueba de PCR para buscar evidencia del virus en los fluidos corporales. Esta es una prueba muy sensible y puede detectar cantidades diminutas del virus presente en los fluidos corporales.

Un resultado de PCR positivo significa que el perro está infectado con CDV y que el virus se está replicando actualmente en el cuerpo. Sin embargo, los resultados de la PCR no son concluyentes y el veterinario puede recomendar pruebas de laboratorio adicionales, incluida una serie de hisopados nasales durante varios días para ver si el perro está eliminando el virus en el medio ambiente.

Es muy importante vacunar a los perros adultos contra el virus del moquillo canino. Los cachorros deben vacunarse a las seis semanas con la primera dosis seguida de refuerzos posteriores cada tres o cuatro semanas hasta que tengan 16 semanas. Los cachorros que se inscriben en refugios o se dan en adopción antes de esta edad deben evaluarse caso por caso, ya que pueden tener anticuerpos maternos que disminuyen con el tiempo.

La tasa de supervivencia de un perro con CDV es pobre, particularmente aquellos que desarrollan signos neurológicos que empeoran. Estos perros probablemente serán sacrificados; sin embargo, aquellos que solo tienen enfermedad gastrointestinal o respiratoria y se mantienen estables tienen un buen pronóstico de recuperación a largo plazo con atención de apoyo. 

El virus no se transmite fácilmente entre perros, pero puede propagarse a los humanos a través de la inhalación de gotitas infecciosas y del contacto con objetos contaminados, como tazones de comida y agua. El método más efectivo para prevenir el moquillo canino es la vacunación de rutina y el aislamiento de los cachorros no vacunados.

El Moquillo Canino se cura con vacuna y tratamiento

Tratamiento

El moquillo canino es una enfermedad muy grave y mortal que es difícil de tratar una vez que comienza. No existe cura para el virus, pero el tratamiento se enfoca en apoyar al perro mientras su sistema inmunológico combate la infección. El tratamiento implica una estadía en el hospital, aislamiento de otros perros, vacunación y control de los síntomas para asegurarse de que no empeoren.

Los animales afectados desarrollan una amplia gama de síntomas que dependen de la cepa del virus y de la fuerza de la respuesta inmunitaria del huésped. Los signos de enfermedad de las vías respiratorias superiores y gastrointestinales suelen observarse primero, seguidos de signos neurológicos como espasmos musculares (discinesia) y convulsiones focales o generalizadas. Ocasionalmente, la infección progresa a una etapa en la que el perro infectado no puede neutralizar el virus y se inflama dentro de los sistemas respiratorio, gastrointestinal, cutáneo y ocular. Los perros en esta fase tardía suelen estar piréticos (febriles), deprimidos y con diarrea. También pueden desarrollar una enfermedad de las almohadillas duras donde las almohadillas de los pies se engrosan y agrandan.

La vacuna previene la mayoría de los casos de moquillo canino en los perros, pero esta enfermedad sigue siendo común en los refugios y áreas donde se reúnen muchos perros. Incluso los perros completamente vacunados pueden contraer el moquillo canino, especialmente los cachorros jóvenes y los adultos en refugios o por contacto directo con animales silvestres enfermos.

Los veterinarios suelen diagnosticar el moquillo canino por una combinación de signos clínicos, pruebas de laboratorio y hallazgos de necropsia. La prueba para confirmar el diagnóstico es una PCR con transcriptasa inversa que analiza el virus en muestras de tejido de un animal afectado. Esta prueba es muy específica y puede ser una herramienta útil para confirmar la infección cuando se tiene la sospecha pero no se confirma por otros medios.

Debido a su gravedad, un perro diagnosticado con moquillo canino debe mantenerse aislado hasta que pueda estar seguro de que nadie más está infectado con el virus y que está combatiendo la infección. Un hospital veterinario podrá proporcionarle a su perro líquidos para prevenir la deshidratación, medicamentos para los vómitos y la diarrea, y anticonvulsivos.

Perro sobrevive al Moquillo Canino.

Prevención

El virus se propaga a través del contacto directo con perros infectados y animales salvajes o indirectamente a través de la exposición a gotitas respiratorias. Cuando un perro infectado tose, estornuda o saliva, libera gotitas infecciosas en el aire y en superficies como tazones de comida y agua. El virus también se puede propagar a través de las manos del personal o los voluntarios del albergue infectados, y a través de fómites, como equipo o ropa de cama contaminados.

El moquillo canino es altamente contagioso y los perros infectados eliminan el virus a través de sus secreciones corporales. La eliminación generalmente se detiene dentro de un mes, pero los perros infectados con síntomas neurológicos pueden continuar durante 6 a 8 meses. Las pruebas PCR están disponibles para identificar la presencia del virus del moquillo canino en heces u orina. Los perros infectados deben permanecer en cuarentena hasta que sus resultados de PCR sean negativos o hasta que un veterinario los autorice.

Los perros infectados suelen presentar una combinación de síntomas sistémicos como vómitos, diarrea, problemas gastrointestinales y signos nerviosos como depresión, confusión y comportamiento anormal. En algunos casos, el virus invade el tejido linfático, provocando una severa supresión de los glóbulos blancos y avanza hacia los pulmones, los intestinos, los ojos, la piel y el sistema nervioso central. Las etapas finales del moquillo canino pueden incluir neumonía, convulsiones y muerte.

Desafortunadamente, a muchos perros de refugio se les diagnostica moquillo porque los signos iniciales son similares a otras enfermedades como el parvovirus, la tos de las perreras o la influenza. La infección por el virus del moquillo es difícil de detectar y la vacuna solo protege contra la fase asintomática de la enfermedad.

No existe una cura para el moquillo canino y los planes de tratamiento son puramente de apoyo. El objetivo es prevenir infecciones bacterianas secundarias y neumonía, controlar los vómitos, la diarrea, la deshidratación y otras afecciones sintomáticas, y permitir que el sistema inmunológico se fortalezca para que el perro pueda combatir el virus.

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