Los tratamientos para la mastitis bovina u ovina varían dependiendo de la gravedad de la inflamación que presente el tejido mamario. En todos los casos es fundamental una evaluación veterinaria para determinar cuál es el abordaje correcto según las necesidades y condiciones del animal afectado.
La mastitis es una de las afecciones más comunes en el ganado vacuno y ovino. Se caracteriza por la inflamación del tejido mamario asociada a infecciones, traumatismos o contaminaciones. Su tratamiento es imprescindible para conservar la salud del animal en buen estado.
Es imposible de erradicar debido a que es un problema multifactorial. Sin embargo, se pueden implementar medidas preventivas y abordajes rápidos que reduzcan del tiempo de infección. De esta forma se evitan los contagios y se mejora la calidad de vida de los animales y su productividad.
Tratamiento para la mastitis según su gravedad
El tratamiento de la mastitis bovina depende de la gravedad de la infección. Los casos leves pueden recibir un tratamiento sintomático con un abordaje preventivo para evitar la reinfección. La prevención consiste en la vacunación y la mejora de las condiciones de salubridad del ambiente y las máquinas de ordeño.
Si la inflamación vuelve nuevamente o no remite debe realizarse un cultivo con antibiograma. Saber qué bacterias causan la infección es fundamental para suministrar los antibióticos adecuados y evitar la inmunidad de las bacterias.
Es importante consultar al veterinario ante la aparición de los primeros síntomas para evitar que la mastitis avance. En este artículo aprenderás cuáles son los signos de alarma de la mastitis y cuál es el abordaje para cada caso.
Mastitis bovina u ovina subclínica
La mastitis bovina u ovina subclínica se caracteriza por un recuento elevado de las células somáticas. El ganado no tiene signos visibles de inflamación y la producción de la leche no presenta alteraciones. Puede ser producida por Staphilococcus aureus, Streptococcus agalactiae o Streptococcus uberis.
El tratamiento para la mastitis subclínica consiste en aislamiento y masajes de los cuartos afectados. Hay dos opciones de tratamiento con medicamentos, el aplicado durante la lactancia y el aplicado después de la lactancia.
Es ideal aplicar el tratamiento de forma simultánea a todos los animales con síntomas durante el secado. Esta modalidad previene las infecciones durante el período seco. Para inducir el secado puede usarse oxitocina según las indicaciones del veterinario.
Si la infección generalizada no es grave, se aíslan a los animales que requieran antibióticos y se utilizan probióticos en los casos menos graves. Así se evita el descarte de leche debido al uso de antibióticos.
Antes de proceder con cualquier terapia lo mejor es consultar al veterinario y seguir sus recomendaciones. En caso de recaída se debe realizar un antibiograma y aplicar antibióticos para evitar el avance de la inflamación.
Mastitis bovina u ovina clínica
La mastitis bovina clínica es causada generalmente por S. aureus, coliformes, S. agalactiae, S. dysgalactiae, S. uberis, Pseudomona spp., levaduras o Prototheaca spp. Las vacas infectadas presentan síntomas según el microorganismo causante de la infección, por lo que los cultivos son fundamentales.
Existen tres tipos de mastitis clínica, la leve, la moderada y la severa. La leve cursa solamente con alteración en la leche. La moderada, con inflamación y leche con características anormales. La severa cursa con fiebre, letargo e inflamación en la glándula mamaria y leche anormal. Debido a que los dueños suelen tratar por su cuenta a los animales con mastitis clínica leve y moderada, la mastitis clínica se vuelve severa en la mayoría de los casos.
El tratamiento de la mastitis clínica y su duración depende de la edad del animal y el microorganismo que cause la infección. Las opciones incluyen las cefalosporinas, quinolonas, aminoglucósidos, la penicilina y el penetamato iohidrato vía intramamario o intraparenteral. Adicionalmente, se recomienda el uso de AINEs para mejorar la eficacia de los antibióticos al reducir la inflamación.
Mastitis bovina u ovina aguda

Los microorganismos que causan la mastitis aguda generalmente son E. coli, Klebsiella spp, Enterobacter sp, S. uberis y S. dysgalactiae. El ganado infectado presenta fiebre, letargo y pérdida de apetito. Sus glándulas mamarias se inflaman y pueden volverse edematosas o duras al tacto. Se diferencia de otras fases por la presencia de secreciones acuosas, serosas, purulentas o grumosas.
El tratamiento para la mastitis aguda consiste en suero salino hipertónico, antiinflamatorios y mezclas de antibióticos. Es fundamental consultar al veterinario para realizar un cultivo y tratar a tiempo la enfermedad. Su avance en esta etapa implica un riesgo de la vida.
Mastitis bovina u ovina aguda gangrenosa
Este tipo de infección es muy grave y de no tratarse de inmediato puede resultar fatal o en la pérdida de los cuartos afectados. Para llegar a esta etapa, los animales ya han pasado por etapas anteriores o han sido tratadas de forma errónea. Los microorganismos asociados a este tipo de infección son S. aureus y C. perfringens.
Los síntomas son pérdida de apetito, deshidratación, fiebre y letargo. El animal presenta deficiencia en la homeóstasis, lo que generalmente es signo de toxemia. Después de los síntomas de mastitis aguda, el pezón se enfría y las secreciones pasan a ser acuosas o con sangre.
Para tratar la mastitis gangrenosa se deben llevar a cabo cultivos en los cuartos afectados. Si el veterinario lo indica, se debe aplicar oxitocina para favorecer el vaciado de las ubres. Los antibióticos deben aplicarse por vía parenteral junto con antiinflamatorios para aumentar las probabilidades de éxito. En muchos casos, al remitir la infección deben ser amputados los cuartos afectados para salvar la vida del animal.
Mastitis bovina u ovina crónica
La mastitis crónica es un trastorno difícil de tratar y en muchos casos requiere el sacrificio del animal. Su cura es un proceso complejo e implica el riesgo de contagio a otros animales. Debido a que este estado suele ser resultado de un tratamiento mal aplicado, las cepas infecciosas pueden ser resistentes a los antibióticos.
El tratamiento de la mastitis crónica se complica porque los animales alternan los signos de infección aguda con períodos sin signos de enfermedad. Sin embargo, se distingue de otras etapas por presentar de forma periódica coágulos, hebras de fibrina o grumos. En estos casos, la leche no es comercializable.
Debido a su gravedad, un veterinario debe evaluar al animal después de realizar el cultivo con antibiograma para saber cuál es la mejor alternativa de tratamiento. El uso de antibióticos en estos casos suele sobrepasar los 8 días de tratamiento. Es fundamental seguir las recomendaciones y reducir el contacto con el animal infectado. Estas medidas evitarán el contagio de animales u operarios.

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